falta de autoestima

Falta de autoestima: ¡se puede superar!

La falta de autoestima es un estado en el que los seres humanos se convierten en marionetas de las opiniones ajenas y los factores externos que no están en sus manos. La forma de valorarse, de conocerse y de mirar las dificultades varía a medida que varían también estos aportes de su entorno.

La autoestima es un factor fundamental de nuestro desarrollo personal y del bienestar emocional, por lo que mantenerla alta contribuye a enfrentar mejor las situaciones difíciles, a ver oportunidad en los errores y una forma positiva de entender el entorno.

Esta característica, sin embargo, puede variar a lo largo de la vida de un ser humano, y no se dibuja como una línea constante que se mantiene, hay que trabajarla y reforzarla para lograr dejar de lado la falta de autoestima y tenerla siempre alta.

En este artículo vamos a ver que es posible deshacerse de la falta de autoestima y cómo se puede reforzar día a día con algunos ejercicios. Lo más importante es mantener una constancia y trabajar siempre por lograr un cambio positivo.

¿Cuáles son las causas de la falta de autoestima?

La principal causa de la falta de autoestima es la forma en la que vivimos las diferentes situaciones que se nos plantean en la vida, cómo nos influyen de forma emocional y personal. Los seres humanos vamos construyendo nuestro nivel de autoestima de forma paulatina y, en ocasiones, podemos construir una autoestima baja.

Vamos a ver algunas de las causas que conducen a que podamos construir una autoestima baja:

  • Las personas de nuestro entorno.

En la niñez: Cuando todavía somos niños todos bebemos de las experiencias y forma de ver la vida de las personas de nuestro alrededor y estas nos pueden influir de forma positiva, pero también negativa. En estos casos, las personas que tienden a tener falta de autoestima han sufrido situaciones difíciles como discriminación, no sentirse comprendido por ser diferente, una situación de precariedad en el hogar o sentir que no cumple las expectativas parentales, por ejemplo.

En la edad adulta también influyen en nuestra autoestima las personas que elegimos para formar nuestro núcleo, que no sean personas tóxicas que minen nuestra autoestima con comentarios y actitudes dañinas.

  • Las situaciones del entorno y las condiciones de vida: Las situaciones difíciles en las que cada persona tiene que enfrentarse a la vida pueden hacer mella en la falta de autoestima. Situaciones, por ejemplo, que se alargan en el tiempo como el desempleo o sentir que no puede ser uno mismo por la presión social.

Cuando hablamos de falta de autoestima no podemos olvidar que esta va ligada a la falta de autoconocimiento. Conocer cuáles son tus objetivos personales y sus fortalezas porque tienden a centrarse únicamente en los aspectos que interpretan como negativos.

Estas son las causas más habituales por las que muchas personas empiezan a construir una baja autoestima a lo largo de su vida y sus vivencias. En muchas ocasiones, además, es posible que ni siquiera sean conscientes de estar creando este estado. Es por esto que es fundamental empezar a detectar la falta de autoestima conociendo cómo esta puede afectar.

Cómo se puede detectar la falta de autoestima: los “síntomas”

Las personas que están construyendo una autoestima baja empieza a mostrar algunas señales que son muy importantes de identificar para poder poner una solución lo antes posible. Vamos a ver cuáles son algunas de las características más comunes:

  • El discurso interior negativo. No hablamos de la relación con otras personas, sino de la relación intrapersonal que mantenemos con nuestra mente y nuestro cuerpo, cómo nos hablamos a nosotros mismos. Cuando todo lo que nos decimos conlleva un tono negativo nos estamos desmotivando y eso dificulta mucho el trabajo de la construcción de la autoestima.
  • Miedo al qué dirán. Es uno de los signos clave de la falta de autoestima. Cuando nos centramos más en el qué dirán, por encima del cómo creemos nosotros que está bien, por ejemplo, estamos ante un claro ejemplo de autoestima baja. Esto va ligado también a otras características de esta lista.
  • La falta de participación, por ejemplo, va ligado al “miedo al qué dirán”. Cuando una persona considera que no tiene nada que aportar porque sus ideas no son buenas, porque piensa que el resto del grupo no las tendrá en cuenta o se reirán de estas, prefiere guardárselas para ellos mismos.
  • La falta de aceptación de las críticas. Cuando una persona cuenta con una autoestima alta tiene la capacidad de ver las críticas como algo constructivo – siempre que la intención de estas sea, también, constructivas, claro – y no como un ataque personal. Las personas con falta de autoestima entienden las críticas como flechas envenenadas con la única intención de dañar.
  • Dependencia de otras personas. Con la suma de todas las características que hemos planteado en esta lista, una de las consecuencias es que terminan por depender de otras personas para tomar decisiones o participar en conversaciones. Buscan modelos a los que seguir, que reflejan la forma de ser que les gustaría tener, y dependen de ellos para decidir qué hacer o decir, por ejemplo.
  • El sentimiento de nerviosismo y ansiedad. Las personas con falta de autoestima actúan, habitualmente, con nerviosismo y ansiedad en algunos momentos, mientras que en otros reflejan la falta de motivación a la que conduce este estado.  
  • El miedo a lo nuevo. Para terminar con las características que cumplen las personas con falta de autoestima es fundamental hablar del miedo a lo nuevo. Son personas que no salen de su zona de confort, que no se arriesgan y que temen que algo cambie porque esto porque entienden que eso podría desestabilizarles. No tienen la confianza en ellos mismos para afrontar las situaciones de incertidumbre con éxito.

4 ejercicios para conocer cómo superar las situaciones de falta de autoestima

Como hemos dicho a lo largo de este artículo, la falta de autoestima se puede superar, y te vamos a dar algunos consejos para ello. También puedes hacer estos ejercicios para reforzar tu autoestima alta.

  1. Cambia las palabras con las que te diriges a ti mismo. Deja de decirte “no puedo” y cámbialo por frases como “voy a intentarlo”, “seguro que podré” o “seguro que no es tan difícil”.
  2. Evita compararte con el resto de personas. Cada persona es un mundo y todas aportan algo en la vida. Deja de fijarte en los demás y empieza a darte cuenta en las cosas buenas que también tú haces.
  3. Haz ejercicios de autoconocimiento. Ligado al punto anterior y a la idea que ya hemos tratado en este artículo, la falta de autoconocimiento puede conducir a la falta de autoestima.
  4. Acéptate y perdónate. Acepta que eres como eres y que no tienes que cambiar para ser mejor. Dales importancia a los aspectos positivos de tu forma de ser y perdónate cuando cometes errores, porque errar es humano.

Puedes trabajar tu autoestima día a día, paso a paso y sin prisa, primero con personas con las que te sientes más a gusto y después ir practicando en otros núcleos en los que tienes menos confianza. Lo importante es que te mantengas constante y quieras lograr ese cambio a favor de tu bienestar.

inteligencia emocional

Ejercicios para desarrollar y trabajar la inteligencia emocional

La inteligencia emocional se puede explicar en función de cómo una persona es capaz de entender sus propias emociones y las de los demás. Es una de las claves del éxito porque permite desarrollar el autoconocimiento, la empatía, el autocontrol, la motivación y las relaciones sociales.

En las últimas décadas la inteligencia emocional se ha posicionado como el factor clave en el rendimiento tanto laboral como personal, y como esencial para el desarrollo personal y el bienestar. Es por eso que estar decidido a mejorarla puede conllevar un gran avance en todos los aspectos de tu vida.

Por supuesto que es una característica que se puede trabajar, entrenar, para seguir avanzando para ponerla en práctica y descubrir cuáles pueden llegar a ser sus beneficios. ¿Cómo? Te lo explicamos a continuación.

¿Cómo mejorar la inteligencia emocional? Ejercicios para empezar

De la misma forma que ocurre con muchas otras características para el desarrollo personal, la inteligencia emocional necesita que le dediques tiempo y esfuerzo para mejorar y lograr cambios profundos. Estos son algunas de las actividades y ejercicios que pueden ayudarte a mejorar la inteligencia emocional.

  1. No huyas de tus emociones, ponles nombre y entiende cómo afectan en tu forma de ser, en tu actitud o tu humor. Las emociones son innatas al ser humano y, aunque sean desagradables, tenemos que aprender a vivir con ellas. Por eso, lo primero que tienes que hacer para ejercitar tu inteligencia emocional es conocer las emociones que hay detrás de cada sensación, el origen de estas.  
  2. Analiza tu día desde una perspectiva emocional. Para ello, puedes llevar un diario en el que apuntas cómo te has sentido a lo largo del día, qué situaciones te han provocado una u otra emoción. Dedica unos 10 o 20 minutos a esta reflexión. Sé concreto, no te conformes con descubrir las emociones básicas, sino que profundiza más en qué sientes. De la tristeza, que es la emoción básica, puedes sacar otras como la melancolía o la decepción, por ejemplo.
  3. Practica el lenguaje no verbal, una de las ramas de la escucha activa. Es una característica fundamental para las relaciones interpersonales. Cuando interactuamos con alguien, no se trata únicamente de oír, sino que hay que escuchar y observar lo que nos está transmitiendo no solo con palabras. Así, lograrás una comunicación mucho más profunda y podrás también entender sus emociones.
  4. Tomate un minuto para regular tus emociones y la reacción que estas te provocan. Cada emoción te conduce a un pensamiento y eso te provoca un sentimiento. Aprende a parar un minuto a observar esa emoción y decidir cuál es el pensamiento que quieres crear y cómo quieres comportarte. Es, de alguna forma, una meditación express para regular tus emociones y decidir cómo reaccionar o cómo seguir una conversación.
  5. Aprende a expresarte de forma asertiva. La asertividad es otra de las herramientas del éxito y te ayuda no solo a establecer relaciones más profundas con otras personas sino a sentirte mejor contigo mismo. Saber expresar de manera asertiva tu posición, tu opinión o decir que no te ayudará a desarrollar tu inteligencia emocional.
  6. No juzgues las reacciones de los demás, intenta encontrar el por qué. A menudo, en la sociedad, tendemos a juzgar las reacciones de los demás y a compararlas con cómo lo habríamos hecho nosotros -siempre para mejor, claro-. La inteligencia emocional te invita a ponerte en el lugar de las otras personas para entender su reacción sin necesidad de juzgarla.

Cuando estas intentando cambiar y mejorar tu inteligencia emocional no es necesario que lleves a cabo estos ejercicios a la vez. Puedes ir adaptando cada uno de ellos a tu vida, ir haciéndolos poco a poco hasta que pasen de ser un ejercicio meditado a una conducta habitual.

La paciencia y la constancia son las mejores virtudes cuando quieres lograr un cambio en tu vida. Puedes empezar por cambiar pequeños hábitos para luego ir aplicando esa nueva conducta a todos los aspectos de tu vida.

Cómo llevar a cabo ejercicios para mejorar la inteligencia emocional

Sobre la pantalla todo parece fácil ¿verdad? Pero, aunque todavía no lo creas, aplicar en tu día a día estos ejercicios de inteligencia emocional no es tan difícil. Vamos a ver algunos ejemplos de cómo puedes hacerlo de manera escalonada hasta que trabajar la inteligencia emocional se convierta en tu forma de vida.

  • Cuando leas un libro, escoge un personaje e imagina cómo es, cómo se comunica, cómo siente. Ponte en su piel para experimentar también sus sentimientos y aprende a hacer una lectura profunda de estos. No juzgues cómo actúa, analiza el por qué de sus reacciones y decisiones.
  • Practica el autoconocimiento mediante ejercicios de meditación. Incluye estos momentos para ti en tu agenda y respétalos como si fuera una tarea del trabajo. Dedícate momentos a analizar qué es lo que tienes, qué es lo que quieres y qué te gustaría cambiar.
  • Pide ayuda al resto de personas. Anuncia a la gente de tu círculo cercano que estás intentando mejorar tu inteligencia emocional, y que eso implica también prestar más atención a tus relaciones sociales. Comunícales cuál es el cambio que te gustaría ver en ti y, de vez en cuando, pídeles un feedback de cómo te ven desde fuera. Por ejemplo, pide a alguien que te diga si se siente escuchado por ti, si se siente comprendido o si tu reacción ha sido excesiva, por ejemplo.
  • Empieza diciendo “no” a cosas más banales como el lugar donde ir a cenar, cuando tú quieres ir a otro lugar y a expresar tus razones para ello, por ejemplo. Hazlo siempre desde el respeto hacia las otras personas y solo cuando sientas que es preciso dar tu opinión.
  • Utiliza tu imaginación para ponerte en situaciones que podrían suponerte un problema o crearte emociones desagradables. Piensa en cómo quieres actuar cuando esto ocurra. Puedes hacer lo mismo cuando no tengas ningún problema y solo quieras entrenar tus habilidades de comunicación o sociales, por ejemplo.

¿Por qué ejercitar la inteligencia emocional?

Activar y ejercitar la inteligencia emocional te ayudará a conocer los objetivos de tu vida, así como a adquirir las herramientas necesarias para ir cumpliéndolos. Lograrás llevar a cabo un proceso de crecimiento personal y podrás descubrir que hay una gran diferencia entre el “tú” anterior y el que se compromete consigo mismo a mejorar.

El objetivo de estos ejercicios es que te descubras a ti mismo y descubras también las relaciones y emociones de otras personas, que empieces a darte cuenta de tus fortalezas emocionales y trabajes en tus debilidades. Durante años, la sociedad se ha fijado más en la inteligencia intelectual como llave hacia el éxito, pero en los últimos años la inteligencia emocional ha tomado ese puesto.

En este proceso, que tiene como objetivo final el desarrollo personal, aprenderás a escucharte y a comportarte de la manera que deseas. Aprenderás a gestionar tus emociones y a leer a otras personas, lo que te impulsará a la hora de, por ejemplo, liderar un grupo.

A pesar de que la inteligencia emocional viene condicionada por aspectos como la educación, es una característica que se puede entrenar y que te puede traer grandes beneficios, ejercítala.

dinámicas de autoconocimiento

Dinámicas de autoconocimiento para descubrirte a ti mismo

A veces nos centramos en conocer a otras personas, en llegar a entender sus sentimientos, sentirlos y compartir una conexión. Pero, más importante que ello es aprender a conocernos a nosotros mismos, trabajar dinámicas de autoconocimiento para poder estar seguros de quiénes somos, qué queremos y hacia dónde nos dirigimos.

El autoconocimiento se define como la habilidad que tiene una persona de conocerse a sí misma de forma honesta y sincera, detectando sus fortalezas, cualidades, debilidades y emociones propias. Además, es de gran ayuda para encontrar nuestras propias metas y objetivos, y nos proporciona impulso para conseguirlos.

Por supuesto, igual que el resto de habilidades emocionales que se recomiendan desarrollar a lo largo de nuestra vida, el autoconocimiento requiere de fuerza de voluntad, esfuerzo y dedicación. Para ello, puedes aprender algunas de las dinámicas de autoconocimiento o acudir a un taller de autoconocimiento.

Propuestas de dinámicas del autoconocimiento

El objetivo de las dinámicas de autoconocimiento es realizar una introspección profunda, reflexionar sobre nosotros mismos, nuestros sentimientos y objetivos. Descubrir la fuerza interior que tenemos escondida, pero también detectar aquellos puntos que nos hacen más vulnerables.

En ocasiones, la imagen que tenemos de nosotros mismos puede ser distorsionada porque está influida por los cánones que marca la sociedad, por la opinión que tienen otras personas de nosotros o porque queremos dar una imagen que no siempre nos representa para impresionar al resto.

Por eso, este paso hacia adelante para conocerte mejor es una decisión valiente. Es una oportunidad, además, para cambiar y empezar a ser la persona que tú quieres ser, luchar por tus objetivos y sentirte satisfecho contigo mismo.

Estas dinámicas que te proponemos son un viaje hacia el autoconocimiento, un proceso desde donde puedes empezar a buscar en tu interior tus fortalezas y debilidades para vivir siempre al 100%.

Te invitamos a descubrir algunas de las dinámicas de autoconocimiento para empezar un viaje hacia tu interior.

  • Uno de los primeros ejercicios trata de meditar sobre nosotros mismos. Esta dinámica de autoconocimiento trata de responder a tres aspectos positivos y tres negativos de tu persona. Al principio nos costará más hacerlo, pero poco a poco iremos avanzando y descubriremos cuántas respuestas tenemos que no se nos había ocurrido hasta ahora.
  • Otro de los ejercicios consiste en dibujar un gráfico, por lo que necesitamos un papel y bolígrafos o rotuladores de diferentes colores. Por supuesto, no es un gráfico cualquiera ni se trata de reflejar números, sino emociones. En el lado vertical del gráfico vamos a dibujar una escala, por ejemplo, del 1 al 10, y en el horizontal, marcaremos los días de la semana. Utiliza diferentes colores para diferentes emociones y marca diariamente cuál es la intensidad de esa emoción. Puedes elegir las emociones que tú consideres importantes como alegría y tristeza, calma o nerviosismo, motivación y apatía…
  • Prepara una lista con frases que debes completar centrándose en tus deseos, sentimientos, sensaciones… Las primeras palabras de las frases serán: quiero, necesito, espero, no puedo, me gusta, tengo miedo, me asusta o me da confianza, por ejemplo.
  • De nuevo, en una hoja de papel, utiliza los colores que quieras para dibujar un árbol que represente tu vida. Puedes poner en él todo lo que consideres importante y así descubrirás qué personas o experiencias son las importantes para ti, cómo ves el pasado, así como qué esperas del futuro.
  • Escribe un diario de emociones, sentimientos y deseos. Cuenta a otra persona cómo te sientes y cuáles son tus aspiraciones mediante palabras, aunque no las vaya a leer nadie. Cuantos más días lo hagas, mejor.

Además de estas dinámicas para el autoconocimiento, también puedes llevar a cabo algunos ejercicios diarios para dedicarte tiempo a ti misma y reflexionar sobre tu persona. Son actividades que puedes incluir en tu agenda, para las que puedes reservar un momento y comprometerte a respetar.

Algunos de esos ejercicios son la meditación, por ejemplo, también la natación te permite estar en silencio con tu mente, caminar por tu lugar favorito o buscar esos ratos para dedicarte a tu cuidado personal.

¿Qué son los talleres de autoconocimiento?

Las dinámicas de autoconocimiento que hemos mencionado en el apartado anterior pueden hacerse en solitario, pero es más productivo y recomendable hacerlo en grupo. Los talleres de autoconocimiento son grupos de personas que buscan profundizar en su conocimiento interior junto a otras mediante dinámicas y siguiendo las directrices de un instructor.

Se proponen actividades colaborativas que ayudan a los participantes a realizar un viaje en profundidad por su conocimiento. Vamos a ver cómo podrían adaptarse algunas de las dinámicas de autoconocimiento anteriores a los grupos y cuál es el beneficio de cada una.

  • La reflexión sobre tres aspectos positivos y tres aspectos negativos sobre nosotros mismos en grupo. En este caso, además de cómo se ve cada uno en lo positivo y lo negativo, se pueden incluir también deseos, por ejemplo. Cada persona escribirá qué piensa de sí misma pero también del resto de miembros del grupo y después se pondrán en común las respuestas. Esto sirve para reflexionar sobre la imagen que proyectamos a la vez que nos ayuda a reflexionar sobre nosotros mismos.
  • El ejercicio sobre completar las frases sobre qué queremos, qué necesitamos o qué nos gustaría nos podría ayudar, cuando lo hacemos en grupo, a ver las coincidencias que existen entre las personas y descubrir que pueden no existir tantas como creemos. Además, nos sirven como inspiración para replantearnos nuestros sentimientos y pensamientos. Lo mismo ocurre cuando se realiza la actividad del árbol.

Además de estas dinámicas que puedes hacer tanto individual como colectivamente, te dejamos algunas otras propuestas para que conozcas en qué consisten los talleres de autoconocimiento para adultos.

  • El mejor día de tu vida. Se trata de hacer que los participantes narren cuál ha sido uno de los mejores días de su vida con detalle y que reflexionen el por qué, qué significó ese día y descubran qué es lo que realmente les llena, puede ser la sensación de libertad, de familia, de soledad… Los miembros del grupo pueden hacer preguntas para que se pueda conocer el momento elegido con detalle.
  • El cartel. Se trata de hacer un cartel sobre ti mismo que puede incluir una palabra, un dibujo, o lo que consideres importante que te defina. Cuando todo el mundo haya acabado, se enseñan los carteles a la vez y se comentan uno a uno y se deja un espacio para las preguntas y la reflexión.  

Beneficios del autoconocimiento: conecta contigo mismo

Las dinámicas de autoconocimiento permiten a las personas integrar los pensamientos y las sensaciones generadas en un escenario concreto. Es decir, ayuda a analizar cómo nos sentimos ante una situación. De esta forma, nos permitimos expresar las emociones para ayudarnos a conocer cuáles son nuestros objetivos en la vida.

Así, cuando sabemos hacia dónde queremos dirigirnos somos más efectivos a la hora de luchar por llegar a nuestras metas. De esta forma impulsamos nuestro propio desarrollo personal y crecimiento profesional.

Las dinámicas de autoconocimiento individuales nos permiten mirar hacia dentro, explorar nuestras emociones y aceptarlas, así como entender también las del resto mediante la inteligencia emocional. Realizarlas en grupo nos permite, además, establecer conexiones sociales y desarrollar la empatía.

persona exitosas

Las claves para ser una persona exitosa: perseverancia y autoconocimiento

Cuando hacemos una búsqueda rápida del significado del éxito las respuestas nos devuelven que es el resultado, generalmente feliz, de una situación o acción. Por ello, si nos planteamos qué es una persona exitosa, podríamos decir que es alguien que ha logrado cumplir sus objetivos, ya sean vitales, profesionales o personales.

Claro que existe un amplio abanico de percepciones de qué significa ser una persona exitosa. Habrá quien considere que se puede cuantificar con objetos materiales, habrá quien crea que se mide por trabajo o quien lo vea como resultado de formar una gran familia. Cada persona encuentra el éxito allí donde fija sus objetivos.

A veces, sin embargo, se puede llegar a equivocar el concepto de éxito con el de felicidad, y, aunque pueden ir de la mano, no significan lo mismo. Lo vemos con una frase del filósofo Ralph Emerson: “El éxito consiste en obtener lo que se desea. La felicidad, en disfrutar lo que se obtiene.

En este artículo vamos a definir cómo son las personas exitosas, cuál es su perfil, cuáles son su objetivos y hábitos para llegar a ello. Para que lo veas con claridad, además, vamos a poner ejemplos de figuras históricas que se consideran exitosas.

Qué es una persona exitosa y cómo convertirse en una

Ya hemos dicho que una persona exitosa es aquella que logra cumplir sus objetivos. Pero, para ello, hay un gran trabajo previo que depende del autoconocimiento, la perseverancia o rendimiento personal de cada uno.

Por lo tanto, aunque lo que finalmente convierte a alguien en persona exitosa es cumplir sus metas, las características básicas de estos perfiles son mucho más profundos y están unidos al desarrollo personal.

Aunque a veces pueda parecer una paradoja, no todas las personas conocen cuáles son sus objetivos. Es por esto que una de las claves para lograr ser una persona exitosa es el autoconocimiento. Es un trabajo de introspección que tiene como objetivo conocer cuáles son las metas que una persona considera que pueden hacerle vivir con plenitud.

Por otro lado, la persistencia es fundamental para lograr llegar a ser una persona exitosa. Para ello, es necesario saber cambiar la perspectiva de los errores, y buscar siempre los aspectos positivos de cada fracaso. Así, no rendirse o tirar la toalla ante las dificultades es fundamental para cumplir los objetivos.

Aunque no existe una fórmula exacta para lograr ser una persona exitosa, hay otras características que son comunes a quienes se consideran como tal. Ya os hemos hablado de las dos primeras, y las más importantes, pero aquí os dejamos otras.

  • Saberse una persona pequeña para poder seguir creciendo. Cuando una persona se cree que lo sabe todo deja de formarse, de indagar las preguntas y, al fin y al cabo, de esforzarse por ser cada día mejor. Frena su rendimiento y deja de lado el camino del éxito.
  • Son capaces de asumir cambios y ponerse a prueba. Son decisiones que las personas exitosas han analizado con detenimiento y se han enfocado hacia sus metas. Siempre existe la posibilidad de que no les salga como esperaban, pero no valoran las equivocaciones como una derrota sino como un aprendizaje para la próxima vez que lo intenten.
  • Son personas decisivas. No titubean a la hora de tomar las decisiones que les conducen a dar un paso más en su camino hacia el éxito. Valoran todas las posibilidades, pero saben la importancia que tiene el tiempo para lograr llegar a la cima.
  • Saben comunicarse y conocen las técnicas para ello. No significa que tengan un don innato para la comunicación, pero sí entrenan sus habilidades comunicativas para sacar el mayor rendimiento a sus éxitos diarios.
  • Son personas entusiastas, les apasiona su proyecto y son capaces de trasladar ese entusiasmo a otras personas que las acompañan.

Por último, junto a la persistencia y el autoconocimiento, hay otra característica sin la cual es muy difícil ser una persona exitosa: el trabajo. El éxito no llega de la noche a la mañana, y mucho menos sin dedicar esfuerzos a conseguirlo. La disciplina y el valor por el trabajo son el motor del éxito.

El día a día de una persona exitosa

Una vez conocemos cómo es una persona exitosa, vamos a analizar cómo es su día a día. No desayunan grandes dosis de entusiasmo, ni duermen poco para llegar a todas sus tareas, ni mucho menos. Llevan una vida ordenada y dedican tiempo al cuidado personal.

¿Qué significa llevar una vida ordenada? Que no se permiten procrastinar cuando tienen trabajo por hacer y mantienen una rutina que los mantiene mental, física y emocionalmente estables.

  • Descansan bien para tener la energía necesaria para trabajar por cumplir sus metas. Esto no significa que duermen únicamente para trabajar, por ejemplo, sino también para poder llevar a cabo su vida social, en pareja o con una familia.
  • Dedican tiempo a hacer ejercicio, que es una manera perfecta de despejar la mente y mantener el cuerpo activo durante el día para poder descansar por la noche.
  • Reservan un espacio para el aprendizaje y el autoconocimiento, por ser una de las claves de las personas exitosas.
  • Organizan su agenda para sacar el mayor rendimiento al día. Si se saben menos productivas por las mañanas, reservan ese espacio para el deporte, por ejemplo.

Además de estas rutinas, son personas que saben gestionar sus emociones para sacar el mayor provecho de sus actividades, descansos y tiempo libre. No se castigan por cambiar sus hábitos cuando surgen imprevistos o su cuerpo les pide una pausa. Es natural y también contribuye a rendir más los días que sí se cumple la rutina.

Ejemplos de personas exitosas en la historia

Durante la historia se ha considerado que hay multitud de personas exitosas que han logrado cumplir sus objetivos, a pesar de haber tenido que afrontar grandes dificultades, marejadas de críticas o desprecios de su potencial.

Sin embargo, lo que las ha llevado al éxito ha sido no dejar nunca de remar, saber gestionar sus emociones para mantenerse a flote y no perder de vista su objetivo. Vamos a ver algunos ejemplos.

  • Arianna Huffington, creadora del diario digital The Huffington Post, que se ha convertido en uno de los proyectos más exitosos en el área de los medios de comunicación por internet. Desafió a las grandes empresas del sector mediático y sufrió el rechazo de decenas de editores. Ha dejado para la historia una frase célebre: “el fracaso no es lo contrario del éxito, es parte del éxito”.
  • La periodista Ophah Winfrey, que tuvo una infancia muy dura y el inicio de su carrera estuvo marcado por las críticas y las descalificaciones a su capacidad para salir en la televisión. Sin embargo, es ahora una de las más poderosas mujeres de la televisión norteamericana con su programa de entrevistas.
  • Thomas Alba Edison, que tuvo que hacer más de mil intentos hasta dar con el invento que lo llevó a la fama: la bombilla. De todos sus fracasos logró sacar un aprendizaje: “ahora ya sé mil maneras de cómo no hacer una bombilla”.

El éxito está en cada persona, y tú también puedes lograrlo. Saca el mayor rendimiento a tus fortalezas, encuentra tus objetivos y trabaja por conseguirlos sin olvidarte del cuidado emocional.

inteligencia emocional

¿Qué es la inteligencia emocional?

Las emociones son innatas al ser humano y no se pueden deshacer de ellas. Sin embargo, durante muchos años, a la hora de medir las probabilidades de éxito de una persona se ha prestado más atención al coeficiente intelectual, el físico o la experiencia, por ejemplo.

Sin embargo, hace unos años que se está explorando la capacidad de comprender las emociones de los demás y gestionar las propias como una de las claves del éxito. Más allá de la racionalidad y la lógica, se ha empezado a observar en los últimos años la necesidad de actuar con inteligencia emocional.

Pero, ¿qué es la inteligencia emocional? Es un conjunto de habilidades que destaca por la gestión de las emociones propias, la empatía por las del resto, así como por el autocontrol o el entusiasmo. Fue un concepto que popularizó el psicólogo Daniel Goleman en la década de los 90.

¿Qué es y cómo influye en nuestra vida?

La definición de inteligencia emocional podría también contar con la habilidad para manejar los sentimientos, ya sean los propios como del resto de personas. De esta forma, las personas con alto grado de inteligencia emocional son capaces de identificar diferentes estados emocionales, gestionar el estrés, conectar con las personas y saber leer el lenguaje corporal.

Por supuesto, una vez descubierto qué es la inteligencia emocional, entiendes que no se trata de una herramienta estrictamente ligada al ámbito laboral, sino que va mucho más allá y se aplica a, prácticamente, todos los aspectos de la vida.

Y es que, ¿qué día no sientes angustia, felicidad, miedo, entusiasmo…? ¿Qué día y en qué momento no sientes ninguna emoción? En una rutina normal, casi nunca. Por eso, desarrollar la inteligencia emocional influye en todos los aspectos de nuestra vida:

  • En nuestro desarrollo personal. Te ayuda a identificar tus objetivos vitales, encontrar las herramientas necesarias para cumplirlos y tener la voluntad necesaria para llevar a cabo cambios en tu vida que te guíen hacia tus metas.
  •  En la relación con el resto de personas, en tu forma de comunicarte. Es una herramienta para la empatía y la comprensión de las personas que te rodean. Aprendes a entender la comunicación de la otra persona más allá de sus palabras y conocer cómo actuar en relación a esos sentimientos que te está mostrando. Además, desarrollas la capacidad para conectar con las personas y transmitirles confianza.
  • Adquieres mayor conciencia emocional, y eres más consciente de tus propias emociones para disfrutar de un mayor bienestar y conexión contigo mismo. Aprendes además a detectar esas emociones y actuar en concordancia a ellas, practicando el autocontrol.

Componentes de la inteligencia emocional

Para seguir definiendo qué es la inteligencia emocional vamos a ver cuáles son sus componentes. A pesar de tener más de un componente, no significa que todos se desarrollen de la misma forma ni al mismo tiempo. Una persona puede tener más habilidad social que automotivación, por ejemplo.

A continuación, puedes descubrir los 5 componentes de definen la inteligencia emocional, según el creador de la teoría de la inteligencia emocional:

  1. El autoconocimiento emocional, la autoconciencia o el conocimiento de nuestros propios sentimientos y emociones. Conocemos cuáles son las emociones que sentimos y, además, cómo influyen en nuestro comportamiento. Nos ayuda a descubrir cuáles son nuestras capacidades y nuestros puntos débiles. Con el autoconocimiento emocional somos capaces de saber cuándo es mejor no tomar una decisión, por ejemplo, con ira, y cómo canalizar ese sentimiento.
  2. El autocontrol emocional o la capacidad de reflexionar y dominar las emociones y los sentimientos para no dejarnos llevar por estos. De esta forma sabemos cómo actuar cuando sentimos ciertos sentimientos y no actuamos de forma impulsiva.
  3. La automotivación o la forma en la que dirigimos nuestras emociones para enfocarnos en las metas y no en los obstáculos. Es una característica muy común entre los seres humanos que, al tropezar, nos centramos más en detectar la razón del tropiezo que lo cerca que está nuestra meta. La automotivación es la capacidad de aprender de esas caídas y vivirlas siempre con entusiasmo, optimismo e iniciativa. La motivación nos ayuda a ser proactivos y actuar con positivismo ante los imprevistos.
  4. La empatía o el reconocimiento de las emociones en los demás. Adquirimos la capacidad de leer a las personas más allá de sus palabras, sabemos cómo ponernos en su lugar y cómo actuar para hacer que se sientan mejor. No es lo mismo que la simpatía, que nos hace comprender el sentimiento ajeno, sino que nos ayuda a sentir lo que siente el resto de personas, con los matices personales. Nos ayuda a establecer vínculos estrechos y duraderos.
  5. Las relaciones interpersonales, la habilidad social o la forma en la que nos relacionamos con el resto de personas.  No se trata únicamente de poder mantener relaciones con personas que son amables, sino también con aquellas con las que no conectas.

Características de las personas con alto grado de inteligencia emocional

Conocer qué es la inteligencia emocional y cuáles son sus características no te hace, automáticamente, ser una persona con un alto grado de ella. Es un proceso que hay que trabajar con resiliencia.

¿Cuáles son las características que definen la inteligencia emocional en una persona?

  • Personas que prestan atención a sus sentimientos. ¿Te paras durante el día a pensar qué estás sintiendo y por qué? No se limitan a sentirlas, sino también a analizarlas.
  • No reprimen sus sentimientos. No tienen reparo en mostrar sus sentimientos tal cual son, sin esconderlos. Son personas auténticas y sinceras.
  • Tienden a ver siempre el lado bueno de todas las cosas, aunque son conscientes de que también hay un lado malo. Sin embargo, se centran en lo positivo para poder seguir avanzando hacia un objetivo.
  • Son realistas a la hora de elegir su camino, hacia donde se dirigen y cuáles son sus objetivos. Ser demasiado soñador puede llevar a la frustración, por eso es bueno mantener siempre los pies sobre la tierra y ser realista, eso sí, sin dejar de lado las metas y los deseos vitales.
  • No se toman las críticas o los conflictos a lo personal. Analizan lo que pueden cambiar y no pierden el tiempo en aquello que se les escapa de las manos. Son constructivos.
  • Son personas sociables a las que les gusta conocer a gente nueva, pero a pesar de ello se rodean en su círculo más cercano de las personas en las que confían y con las que sienten una conexión.

Algunos ejemplos de comportamientos asociados a una persona con gran alto de inteligencia emocional son, por ejemplo, valorar los triunfos ajenos sin caer en la comparación o entender que cada persona vive y siente de una forma personal, por lo que no juzgan los comportamientos o reacciones ajenas.   

Ahora que ya conoces qué es la inteligencia emocional puedes empezar a fijarte en tus emociones para entender también las del resto. Es un ejercicio que te llevará a sentir bienestar y con el que verás en ti un crecimiento personal.

Toma conciencia de tus emociones y cambia tu forma de relacionarte; descubre qué es la inteligencia emocional y mejora tu bienestar.

claves del exito

Consejos para alcanzar el éxito laboral y profesional

¿Alguna vez te has planteado qué es el éxito? Es una noción subjetiva, que depende de la visión y filosofía de vida de cada persona, y se reconoce como el resultado feliz y satisfactorio de un hecho concreto, un proyecto o una actuación. El éxito personal podría ser cumplir tus sueños, y el éxito laboral, cumplir tus objetivos.

Seguro que durante tu vida profesional y personal has tenido la mirada dirigida a un objetivo, una empresa, un puesto de trabajo que se ha convertido en tu sueño y, podríamos decir, en tu objetivo platónico. Lo consideras, de momento, inalcanzable, pero sigues trabajando por él.

Una de las cosas más importantes a la hora de saber qué hacer para alcanzar el éxito es tener en mente que tú eres el único responsable de construir ese camino. Es posible que durante tu andadura haya personas que te impulsen o te ayuden a dar un paso importante, pero eres tú quien tiene que hacer el esfuerzo y asegurar el compromiso.

El camino para alcanzar el éxito puede ser duro y difícil, eso es algo a tener en cuenta, pero cuando logres tu objetivo, sentirás que ha merecido la pena el esfuerzo. No solo por llegar, sino por todos los aprendizajes que te llevas del camino.

¿Cuáles son las claves del éxito?

Las claves del éxito son actitudes y cualidades personales que un individuo va adquiriendo a lo largo de su vida con el objetivo de llegar a cumplir sus metas, ya sean profesionales o personales. Son el abecedario para alcanzar el éxito.

A veces podemos llegar a pensar en aquellas personas que consideramos exitosas y creer que están donde están porque han tenido un golpe de suerte, porque tienen lazos poderosos o porque han tenido situaciones más beneficiosas en la vida, por ejemplo, una familia adinerada.

Pero no se trata de suerte, ni de beneficios ¿Qué hacer para tener éxito? Estas son algunas de las claves del éxito:  

  1. Marca tus objetivos, tanto a largo plazo como a medio. Permite a tu mente soñar, aunque siempre siendo realista. Cuando te pones metas alcanzables es más fácil ir llegando al objetivo final, poco a poco. Si tus sueños son inalcanzables, te desmotivarás antes.
  2.  Procura ser optimista y aprende a motivarte incluso en las situaciones más complicadas. Trabaja tu autoestima y mantente firme en tu espíritu de lucha. Afrontar las situaciones difíciles con optimismo y motivación te ayudará a superarlas.
  3. Prioriza tus tareas tanto de la vida profesional como de la personal. Aprende a priorizar aquellas actividades que te van a dar impulso, que te van a ayudar a ir cumpliendo tus metas. Practica la asertividad, aprende a decir no de forma educada y respetuosa.
  4. Evita el estrés y la saturación. En ocasiones cuando estamos muy metidos en un proyecto que nos apasiona y que además confiamos en que puede ser nuestro trampolín al éxito, nos olvidamos de cuidar nuestra salud y nuestro entorno. Date un respiro y no te olvides del resto de cosas importantes en tu vida. Sigue haciendo vida social y cuidando a las personas que te importan, el éxito compartido, como todo en la vida, vale por dos.
  5. Nunca dejes de aprender, y nunca creas que lo sabes todo. Confiar en que no sabes nada es la clave para seguir bebiendo de la fuente de la sabiduría. Cuando piensas que lo sabes todo puede cegar y alejarte de tus metas. Fórmate en materias específicas, en materias generales y en materias personales como el desarrollo personal.

Tu forma de ser y pensar en tu vida personal afecta a la personal, y viceversa. El desarrollo personal y otras cuestiones de tu personalidad afectan a todos los aspectos de tu vida, y eso es inevitable.

Las creencias personales son también una de las claves del éxito, en la vida laboral o en la vida, en general. ¿Quieres saber cómo afectan?

Las creencias personales como clave del éxito

Los valores, la filosofía de vida y la forma de ser afectan también a la hora de recorrer el camino del éxito, como no podía ser de otra manera. Cada cual entiende el éxito, al igual que la felicidad, de forma diferente, y hay creencias personales que pueden afectar a la hora de lograr el éxito profesional, y también personal.

Las creencias y los valores los adquirimos desde la niñez, mediante la educación que recibimos y con las experiencias que vamos viviendo. Vamos cogiendo una cualidad, un pensamiento, una filosofía de cada persona que influye en nosotros y creamos nuestra personalidad.

Algunas de las creencias que pueden ayudarte a saber cómo lograr el éxito profesional son las siguientes:

  • Todo tiene una solución. Es una frase que habrás escuchado muchas veces y denota una creencia que puede impulsarte en tu camino hacia el éxito.
  • Cada fracaso en la vida es un resultado que te ayuda a aprender. Esa es la filosofía, ver oportunidades de aprendizaje donde otros ven errores. Quedarte con lo malo puede conllevar a un bloqueo y eso no te interesa.
  • La importancia de asumir la responsabilidad de tus actos, igual que te responsabilizas de tus éxitos.
  • El tiempo es oro para llegar al éxito. Las personas que creen en la importancia de aprovechar hasta el último segundo del día pueden lograr el éxito. Aprovechar el tiempo no se refiere a hacer actividades productivas sin parar, sino dedicar el tiempo necesario a todo aquello que lo requiere: una reunión en familia o las horas de afterwork…
  • Trata a las personas con respeto y no antepones tu éxito a sus sentimientos o proyectos. Tratar al resto del mundo con empatía y consideración es uno de tus valores fundamentales.

Una vez alcanzas el éxito es también importante seguir respetando tus creencias y valores. En ocasiones se han visto figuras que se han transformado en un alter ego opuesto a lo que defendían antes del éxito y eso, de una forma u otra, te aleja de la sensación de haber cumplido tus objetivos satisfactoriamente.

Algunos hábitos que hay que cambiar para alcanzar el éxito

Como hemos dicho el trabajo y la constancia son fundamentales para alcanzar el éxito, y eso implica cambiar hábitos del día a día que nos dificultan el camino. ¿Cuáles son?

  • La procrastinación. Dejar para mañana, para después o “para otro momento” lo que puedes hacer aquí y ahora, eso es procrastinar y juega en tu contra en el camino hacia tu éxito. Deja la pereza de lado y actívate para no caer en la peligrosa espiral una sensación agradable mientras no haces nada, porque te puede traer consecuencias.
  • La procrastinación te lleva, además, a acumular tareas, algo que nadie desea en su agenda. ¿Hay mejor sensación que la última de tus tareas en la lista?
  • Aprende a delegar, no pretendas acaparar todo el trabajo porque acabarás no pudiendo sacar adelante nada. Trabaja tu confianza en las personas de tu entorno.
  • Desconecta. Es fundamental saber desconectar la mente cuando no estás trabajando porque estará descansada cuando vuelvas a tu tarea y serás así más productivo.

En tu vida te habrás cruzado con personas exitosas sin saberlo y tú también puedes estar en el camino de serlo. Como ves, alcanzar el éxito es cuestión de autoconocimiento, desarrollo personal y trabajo constante. Eres el dueño de tus metas y, por ello, también de tus éxitos.

Cómo y por qué salir de la zona de confort

¿Qué es la zona de confort y por qué salir de ella?

La zona de confort te proporciona refugio, confianza, serenidad… Te hace tener una vida tranquila, sin sobresaltos ni estrés. Es un lugar agradable donde te encuentras bien. Entonces ¿por qué salir de ella?

Te lo habrás preguntado, quizás, alguna vez. ¿Por qué saltar al vacío, si desde donde estás todo parece ser agradable? Porque puedes sentirte mejor, puedes lograr aumentar tu bienestar, lograrás aumentar tu autoestima y descubrirás lo fuerte que puedes llegar a ser ante lo que se presenta como una adversidad.

Tu desarrollo personal es la clave para que logres bienestar, y ese proceso implica tener que salir de la zona de confort y enfrentarte a situaciones desconocidas que te ayuden a lograr tus objetivos vitales.

¿Qué es la zona de confort?

La zona de confort es un estado mental que nos hace sentir seguros y que nos ata a rutinas diarias y hace que mantengamos una serie de hábitos que ofrecen una sensación de tranquilidad, pero que, a la larga, pueden llegar a perjudicarnos. Es un estado en que se reduce nuestra capacidad de crecimiento personal.

Esta zona mental proporciona al ser humano la seguridad y la certeza a la que aspiran en su vida. Vivir en la zona de confort nos hace no tener que enfrentarnos a situaciones de estrés, no tener que arriesgarnos y, por lo tanto, tampoco nos ofrece retos vitales ni la oportunidad de seguir desarrollándonos en la vida personal o profesional.

La zona de confort puede ser seguir viviendo con tus padres cuando cumples todas las condiciones necesarias para hacerlo por tu cuenta, ese trabajo que tienes desde hace 10 años y no cambia, una relación de pareja que no te aporta nada, pero tampoco te quita, no hablar con alguien que te parece interesante por miedo al rechazo…

Cuando estamos en la zona de confort sentimos una sensación agradable producida por la ausencia de emociones negativas como el miedo, el rechazo o la inseguridad, pero nos priva de sentir bienestar por emociones positivas como la satisfacción o el entusiasmo.

Para saber si tu zona de confort te ha atrapado puedes plantearte si de verdad estás creciendo desde el punto de vida emocional o intelectual o si, por lo contrario, sientes apatía con lo que haces. Ten en cuenta también algunos de estos signos:

  • Te da miedo asumir nuevos riesgos y dejas pasar oportunidades muy interesantes por miedo a que pierdas más cosas de las que ganas.
  • Estás inmerso en una rutina diaria y no sientes emoción por nada que pertenezca a ese día a día.
  • Sientes que necesitas algo más en tu vida, pero no sabes qué.
  • Procrastinas mucho, lo que indica que no tienes motivación por estar donde estás.
  • Rechazas nuevas ideas o proyectos que pueden alterar tu rutina.

Si te sientes identificado con algunas de estas afirmaciones, plantéate que es quizás el momento de salir de esa zona de confort en la que te encuentras. Sí, estás a gusto, pero a la larga descubrirás que ha sido una buena decisión.

¿Por qué salir de la zona de confort? Si yo estoy a gusto aquí…

Ya hemos visto que hay varias razones por las que es recomendable salir de tu zona de confort. Significa un nuevo reto y nuevas sensaciones que emanan del entusiasmo e incluso la adrenalina.

Te damos algunas razones por las que más adelante te dirás a ti mismo que salir de la zona de confort fue una extraordinaria idea.

  1. Te demuestra cuáles son tus límites, y seguramente no son los que tú te creías. Te demostrará que eres más fuerte de lo que pensabas y eso te hará, de la misma forma, sentirte fortalecido.
  2. Ganarás confianza en ti mismo porque descubrirás que tienes habilidades que antes creías imposibles. Esto te generará la confianza necesaria para asumir más retos.
  3. Desarrollo personal. Te enfrentarás cara a cara a tus miedos para superarlos y esto te hará seguir creciendo como persona.
  4. Coleccionarás nuevas experiencias, que te estimularán tanto mental como físicamente. Podrás conocer a gente nueva, lugares nuevos y, sin duda, sensaciones nuevas. 

Si estos motivos ya te han convencido a salir de tu zona de confort, pero no sabes por dónde empezar para hacerlo, no te preocupes, nosotros te lo contamos para que te sientas acompañado en tu camino.

Consejos para salir de la zona de confort

A la hora de salir de tu zona de confort ten en mente que van a haber consecuencias que te van a afectar desde el mismo momento que decides salir, como el miedo, la inseguridad o la ansiedad.

Cada persona lo va a asumir de una forma diferente, igual que cada persona lo va a hacer de forma diferente. Hay quienes están acostumbrados a esa carga emocional y lo hacen de un salto, y quienes lo entienden como un proceso más lento. Dependerá de tu entorno en cada momento, así como de ti mismo.

  • Busca a un compañero de aventuras, que puede ser un amigo, una pareja o un especialista que te acompañe en esta nueva etapa, que entienda tus inquietudes e incluso pueda llegar a compartirlas.
  • Conciénciate de las sensaciones que puedes llegar a experimentar y abrázalas. Aprende a llevarlas a pesar de que la situación te pueda llegar a poner al límite.
  • Relativiza los pensamientos negativos que pueden inmovilizarte, procura mirarlos desde una perspectiva de aprendizaje, positividad y voluntad. Has elegido hacer esto, recuerda por qué.
  •  Plantéate dónde estás, dónde quieres estar y a qué quieres llegar. Puedes ponerte retos más pequeños para ir desarrollándolos poco o poco, o retos más grandes según tu seguridad y las emociones que estás dispuesto a asumir.

Cuando llevas a cabo este cambio ten en cuenta que siempre tienes que tener bajo control tus emociones. Nunca tienen que ser excesivas porque eso te llevaría a una zona de pánico donde el crecimiento y el aprendizaje no tendrían espacio. No tendrías miedo, sino terror; no tendrías estrés, sino ansiedad; no te sentirías dispuesto a aceptar el reto, sino que te paralizarías.

¿Cómo procesar los cambios?

La flexibilidad que te dan el desarrollo personal, el autoconocimiento y la confianza en ti mismo te permite afrontar los cambios con positividad, emoción y como una manera de seguir aprendiendo, aunque al principio parezca complicado. La flexibilidad es por tanto una herramienta fundamental para asumir estos cambios, frente a la rigidez de la que es mejor deshacerse.

Estos cambios nos conducen a un aprendizaje, como hemos visto, que lo asumimos mediante las 4 etapas que este proceso conlleva según Abraham Maslow.

  1. La incompetencia inconsciente. Cuando ni siquiera somos conscientes de que no sabemos algo. Estás en tu zona de confort.
  2. La incompetencia consciente. Cuando nos hemos dado cuenta de que no sabemos algo y empezamos a dedicar recursos para aprender. Entras en una zona de miedo, de incertidumbre.
  3. La competencia consciente, en la que ya hemos adquirido un conocimiento, pero sabemos que tenemos que seguir dedicando tiempo a desarrollarla. Estás en la zona de aprendizaje.
  4. Competencia inconsciente. Esa nueva competencia ya forma parte de nosotros y la utilizamos de forma inconsciente. Te encuentras en la zona final de éxito.

Asumir el reto de salir de tu zona de confort conlleva entender que vas a pasar por diferentes fases y que cada una te va a hacer sentir mejor o peor. Lo importante es que des pasos seguros, que no te dejes llevar por las emociones negativas y seas persistente. Salir de tu zona de confort te traerá aprendizaje y bienestar.

Como mejorar la autoestima

Una de las claves para el éxito: saber cómo mejorar la autoestima

Nosotros mismos somos los que más nos exigimos, nos juzgamos, nos castigamos y solo a veces sabemos perdonarnos. Aunque parezca una paradoja, a veces no nos conocemos lo suficiente, y creamos percepciones negativas sobre nosotros mismos que pueden limitar nuestro día a día.

Hablamos de la autoestima, claro. Estas percepciones pueden afectar a diferentes aspectos de una persona y sus acciones, aunque no tienen por qué ser iguales en todas ellas. Por ejemplo, tu baja autoestima se puede focalizar en la persona, en el trabajo o en la apariencia personal.

Cuando una persona se centra en sus percepciones negativas sobre sí misma deja de lado sus fortalezas personales. En una balanza, cuando una persona tiene una autoestima baja, tiende a dejar que pese más lo malo sobre lo bueno, y eso puede conllevar problemas en la sociedad o en el trabajo, por ejemplo.

¿Cómo aumentar la autoestima?

En la baja autoestima afectan la seguridad personal, el miedo a hacer algo mal o a equivocarse de nuevo. Una persona que necesita conocer cómo trabajar la autoestima lo hace para ganar esa seguridad que le recuerde esto cada mañana: “tú puedes”.

Podemos pensar que la baja autoestima proviene de comentarios del entorno, las actitudes de las personas con las que nos rodeamos o las críticas recibimos. Sin embargo, lo que verdaderamente afecta es cómo una persona percibe ese entorno y comentarios, y cómo lo canaliza en su interior.

Cuando estás preparado para canalizarlo de forma positiva, por ejemplo, aceptando las críticas como una manera de seguir creciendo personal y profesionalmente, no tiene por qué afectar a tu autoestima. Si no lo puedes canalizar y lo tomas como un ataque, sí tendrá consecuencias sobre cómo te sientes.

Si quieres actuar con seguridad y aportar también esa confianza a las personas que te rodean existen algunas técnicas que pueden ser de gran ayuda. Vamos a ver cómo aumentar tu autoestima.

  • Identifica tus fortalezas, porque, aunque haya momentos en los que pienses que no las tienes, están ahí, solo tienes que buscarlas. Piensa en cinco logros que hayas sumado en tu vida personal, laboral o educativa. Dedica ese tiempo a recordarte cómo te has superado en esas ocasiones. Piensa en las características que se necesitan para haber conseguido esos logros. Esas son tus fortalezas.
  • Busca valores y no objetivos. No es lo mismo seguir el valor del esfuerzo que conseguir llegar a una cima imposible de una montaña. Cuando conviertes tus objetivos en valores te reconfortas aun y cuando no has llegado a la cima. Has hecho todo el esfuerzo que estaba en tu mano, has cumplido tus valores.
  • Convierte tus pensamientos negativos en respuestas racionales. Habitualmente interpretamos las situaciones de forma subjetiva y tiende a resultar en un pensamiento negativo. Intenta valorar la situación y piensa de forma racional. Piensas que te critican el trabajo por tu persona, pero en realidad lo que están intentando hacer es corregirte para potenciar tu valía.
  • Supera los miedos. No bloquees tus pensamientos cuando estos te producen miedo ante una situación. Acepta ese miedo, deja que tenga espacio en tu mente y familiarízate con él. Aprender a vivir con el miedo es el primer paso para deshacerse de él.
  • Perdónate. Como hemos dicho al principio nosotros somos nuestros peores enemigos, jueces y críticos. Practica la autocompasión. ¿Qué es esto? Tratarte a ti mismo con la empatía con la que tratarías a otra persona en tu situación. Intentas reconfortar a tus compañeros o amigos cuando estos tienen un bajón, o han cometido algún error o no han salido las cosas como les gustaría. Hazlo contigo de la misma forma.

A medida que sumamos experiencias la autoestima va evolucionando. Desde niños vamos creando la forma en la que nos miramos y nos queremos, y desarrollamos una confianza mayor o menor. En la edad adulta nos enfrentamos a situaciones que pueden dañarla, por eso es importante conocer cómo mejorar la autoestima.

Las crisis personales nos hacen pensar que no podemos seguir adelante, que no somos capaces de hacer algo en concreto porque no somos lo suficientemente buenos, por ejemplo. Esto hace que nos sintamos desmotivados y no prestemos atención o incluso dejemos de lado nuestros quehaceres y el cuidado personal.

Cuando esto ocurre, entramos en una espiral de la que es conveniente salir lo antes posible. El no hacer algo por no tener la autoestima alta nos hace bajar todavía más los niveles de esta. Es importante, por lo tanto, saber cómo mejorar la autoestima en los momentos en los que pasamos por una crisis personal para no dejar que esa espiral siga creciendo.

Cómo trabajarla en el entorno laboral para lograr el éxito

La falta de confianza en nosotros mismos afecta directamente a nuestro desempeño laboral. Aunque tengamos una autoestima baja en otros aspectos que no tienen nada que ver con el trabajo, es el lugar donde habitualmente pasamos más tiempo, nos enfrentamos a más dificultades y es más susceptible que nos dejemos llevar por los pensamientos negativos.

Cuando no sabemos cómo trabajar la autoestima y la tenemos baja, funcionamos de forma más lenta en el entorno laboral y nos hace tener una imagen más debilitada frente al equipo. Tendemos además a dedicar más energía a revisar todo lo que hacemos antes de dejar que otros ojos lo revisen, por lo que nuestra productividad disminuye. Cuanto más baja tenemos la autoestima, peor aceptamos las críticas y creamos peores pensamientos que nos hacen entrar en un bucle cada vez más profundo.  

Para crear un clima de seguridad y confianza en el mundo laboral basta con observar el entorno y cambiar la forma en la que actuamos en él. Estos son algunos de los hábitos que explican cómo trabajar la autoestima para mejorarla.

  • Valorar el trabajo. Tendemos en los entornos laborales a destacar los errores frente a los logros, y eso es un error. Felicitar por un buen trabajo, sin necesidad de que este sea excepcional, fortalece la autoestima de los trabajadores, de los compañeros.
  • Potenciar la colaboración. La competitividad y el estar continuamente comparándose con el resto debilita la confianza en uno mismo. A la hora de conocer cómo trabajar la autoestima es importante asegurarse de que el trabajo en equipo no se ha convertido en una competición entre sus integrantes.
  • Creer en las capacidades de los compañeros. Es fundamental para eliminar el miedo a cometer errores. Contar con el apoyo de los compañeros y sentir que confían en ti te impulsará a ser más creativo y tener más iniciativa y autonomía.
  • Orgullo de pertenencia. La satisfacción de estar rodeado de gente muy capaz de hacer las cosas bien, de ser parte de un buen equipo aumenta también la confianza en uno mismo. Debemos mirar a los compañeros desde las gafas de la admiración y el respeto.

En saber cómo subir la autoestima se encuentra tanto el éxito personal como el de equipo. Cuando todas las personas tienen la suficiente confianza en sí mismas y en los compañeros para proponer, asumir tareas y reforzar el trabajo, se lograrán más éxitos.

Qué significa el autoconocimiento y por qué nos beneficia.

Los beneficios del autoconocimiento personal, el reto de conocerte a ti mismo

Cuando hablamos de poder gestionar nuestras emociones, adaptarlas a una situación de nuestro entorno o tener la capacidad de enfrentarnos a dificultades sin desestabilizarnos emocionalmente, siempre hablamos de un mismo punto de partida, el autoconocimiento personal.

Las personas que se conocen a sí mismas, que se miran al espejo y reconocen el reflejo desde lo más profundo de sus deseos, necesidades, fortalezas y debilidades, tienden a disfrutar de un mayor bienestar psicológico y pueden desarrollarse personalmente con más determinación.

¿Por qué? Porque tienen la capacidad de gestionar sus emociones, las conocen casi a la perfección y tienen claro cuáles son sus objetivos vitales. Pocas sensaciones son peores que las de no saber quién eres o qué quieres. 

Las personas que consiguen conocer sus emociones tienen una habilidad que les permite mirar la situación desde la óptica del análisis y la empatía con las personas que le rodean para proceder de una manera u otra, así como de valorar las herramientas disponibles para ir cumpliendo sus objetivos vitales.

Es importante valorar si tenemos un alto conocimiento sobre nosotros mismos porque esto influye directamente en la inteligencia emocional. Esta habilidad permite disfrutar de un bienestar personal y de las relaciones interpersonales.

Exactamente, ¿qué significa el autoconocimiento?

La definición del autoconocimiento es la habilidad que tiene una persona de conocerse a sí misma de forma honesta y sincera, detectando sus fortalezas, cualidades, debilidades y emociones propias. Significa conocer quién eres y cuáles son tus objetivos vitales.

El autoconocimiento personal afecta directamente al bienestar emocional porque permite conocer con seguridad qué quieres, tus objetivos en la vida y cómo actuar en cada momento para para dirigirte hacia ellos.

Conocerse a sí mismo está directamente unido a la autoestima, que es también importante a la hora de disfrutar de un fuerte bienestar emocional. Cuanto más autoconocimiento personal tiene una persona, mejor puede valorar cuáles son sus capacidades, y puede aprender a vivir con sus debilidades y trabajar para mejorarlas.

No se pueden mezclar los dos conceptos, sin embargo. Mientras que la autoestima se refiere a nuestra opinión subjetiva de nosotros mismo, el autoconocimiento personal trabaja por recabar la mayor información sobre nosotros, sin espacio para juzgarnos.Para terminar de definir para qué sirve el autoconocimiento, cabe destacar que es el punto de partida y un pilar fundamental de la inteligencia emocional, la habilidad para saber cómo actuar en todos los momentos, así como para el desarrollo personal, porque te permite conocer tus objetivos vitales y utilizar las herramientas disponibles para cumplirlos de forma satisfactoria.

El autoconocimiento personal para desarrollar inteligencia emocional

En los últimos años cada vez más estudios psicológicos apuntan a la importancia de la inteligencia emocional como una herramienta para hacer frente a momentos de tensión, estrés y hostilidad. Es por eso que las empresas quieren incluir en sus equipos a aquellas personas que mejor autoconocimiento personal demuestran.

En 1995, el autor Daniel Goleman, que fue quien difundió el concepto de la inteligencia emocional lo definió así: “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones”.

Este mismo autor llegó a afirmar que la inteligencia, el coeficiente intelectual, podría ser sustituido por el coeficiente emocional porque el segundo puede predecir la forma de comportarse y actuar de una persona ante las adversidades y en el entorno social.

Queda claro entonces que, a la hora de trabajar en equipo en una empresa, las personas que demuestran tener inteligencia emocional son aquellas que más interesan en los procesos de selección o para formar parte de un grupo. Vamos a ver cuáles son los 5 pilares de esta.

  1. Por supuesto, el autoconocimiento personal, que sirve para conocer nuestras prioridades y emociones para convertirnos en más competentes en cuanto a la inteligencia emocional. Cuando un estado de ánimo o una emoción puede condicionar nuestros actos, el autoconocimiento propio nos proporciona herramientas para regular esa emoción.
  2. El autocontrol, la capacidad para controlar los impulsos y para pensar antes de hablar. La autorregulación nos dice que no está bien sentir ira por un pequeño error, por ejemplo.
  3. La motivación, y más importante, la automotivación. Nos ayuda a superarnos en nuestro día a día, aunque tengamos altibajos, porque nos invade con una energía positiva para seguir adelante. Ayuda a focalizarse en las herramientas disponibles y a llegar a cumplir los objetivos.
  4. La empatía, el canal emocional que disponemos para ponernos en la piel de quien tenemos delante y actuar con perspectiva hacia sus emociones. Aunque entendemos lo que nos expresa, no solo con palabras, podemos verlo desde fuera para dar una respuesta más racional.5.     Las habilidades sociales, que nos permiten ser asertivos, tener paciencia y respeto o positividad y que nos da la llave para interactuar en la sociedad de manera exitosa.

Las empresas invierten cada vez más dinero en impulsar el desarrollo de la inteligencia emocional y, por lo tanto, del autoconocimiento personal. Estas cualidades permiten asegurarse el éxito comercial y empresarial porque los empleados son capaces de gestionar sus emociones y detectar las de los compañeros de trabajo o los clientes y actuar en consecuencia.

Cómo mejorar el autoconocimiento emocional

Ahora que ya estás dispuesto a mejorar el autoconocimiento personal para mejorar tu bienestar y tus habilidades personales y profesionales, te vamos a dar algunos consejos sobre cómo puedes mejorar el conocimiento sobre tus propias emociones.

  • Dedícate tiempo para ti, para hacer lo que más te gusta, para reflexionar sobre qué quieres, cuáles son tus objetivos vitales y cómo te sientes en tu vida actual. Permítete un espacio diario para la reflexión, aunque sean unos minutos antes de levantarte o al acostarte, para auto descubrirte de forma honesta y sincera.  
  • Escribe un diario donde anotes tus emociones. Dedicarte unas palabras a ti mismo y escribirlas es una muy buena técnica para el autoconocimiento personal. No dejes que tus sentimientos se bloqueen, nadie va a juzgarte, deja que tu mente recree en un papel en blanco cómo se siente hoy. Hazlo antes de acostarte para valorar los sentimientos del día que termina.
  • Haz una lista con cuáles crees que son tus virtudes y tus defectos. En este momento es bueno que puedas juzgarte a ti mismo, siempre desde el respeto, y con perspectiva. No se trata de hacerte daño, ni de que te quieras más, sino de valorarte de forma realista.
  • Detecta tus prioridades. Haz una exploración personal sobre cuáles son los aspectos de tu vida que te gustaría cambiar y ordénalos según tus prioridades de desarrollo personal. Una vez lo hayas hecho, piensa qué herramientas vas a utilizar para cambiar esos aspectos de tu vida.
  • Conoce qué imagen proyectas y si te reconoces en ella. Pide a una persona en la que confíes que te describa y descubre si es así como quieres que te vean el resto de personas.

El autoconocimiento personal nos va a ser de gran ayuda en todos los aspectos de nuestra vida. Conocernos bien nos va a ayudar a descubrir a dónde queremos llegar y cómo podemos empezar a cumplir nuestras metas vitales para sentirnos satisfechos con nosotros mismos.

asertividad

La asertividad, la herramienta más efectiva para la comunicación

La forma en la que te comunicas dice mucho de ti. Seguro que has escuchado esta frase mil veces, pero desde el punto de vista psicológico, tu forma de comunicarte retracta tu personalidad y carácter. Hablamos de la comunicación asertiva. 

Cuando hablamos de la comunicación nos referimos no solo a cómo expresamos nuestras ideas a los demás mediante palabras, sino también cómo nos comunicamos internamente y cómo escuchamos al resto para poder comprender sus ideas o sentimientos.

Para que la comunicación pueda ser una herramienta efectiva se considera que tiene que ser asertiva. ¿Qué es esto de la asertividad? Es el punto intermedio entre una comunicación agresiva y una pasiva. Es una habilidad social que se encuentra en este término medio y se considera clave para mejorar la comunicación en general, y dentro de las empresas en especial.

¿Qué es la comunicación asertiva?

La definición de la asertividad tiene tres bases comunicativas que se encuentran en el término medio entre la comunicación agresiva y la pasiva.

  1. Escuchar activamente a los demás.
  2. Expresar tu punto de vista y tus deseos.
  3. Empatía y respeto hacia el interlocutor.

Vamos a ver cada uno de estos puntos de forma más detallada para entender por completo la definición de asertividad.

  • Escuchar a los demás de forma activa significa prestar atención a lo que están diciendo y respetar su punto de vista, a la vez que se expresan los de uno mismo de forma honesta y directa.
  • Expresar tu propio punto de vista no es lo mismo que imponerlo. Esto es, utilizar fórmulas como “en mi opinión” o “yo creo que” y mostrando respeto a las ideas contrarias a las tuyas. Expresar tus propias opiniones significa también saber decir no cuando, por ejemplo, te piden hacer una tarea que va en contra de tus principios y valores.
  • La comunicación asertiva implica también empatía, ponerse en el lugar de la otra persona. Para ello es necesario realizar una escucha activa del interlocutor, con conciencia plena en lo que está diciendo, comprender su punto de vista y ofreciendo apoyo. La empatía se refiere además a poder entender cómo se siente esa persona y actuar en perspectiva.

A los extremos de la comunicación asertiva se encuentran, por un lado, la comunicación agresiva, donde se trata de imponer un punto de vista sin apreciar otras opiniones, y por el otro la comunicación pasiva, donde se intenta complacer al resto de personas sin expresar sus puntos de vista.

También la empatía colinda, al igual que la asertividad, con otros dos conceptos, que son la antipatía y la simpatía. Cuando nos desconectamos de los sentimientos de la otra persona, para protegernos o porque no nos interesa, estamos siendo antipáticos. En ocasiones, es la forma de acorazarnos cuando no nos sentimos lo suficientemente fuertes. La simpatía, por el contrario, puede afectarnos de una forma excesiva y hace que nuestro interlocutor pierda el protagonismo y nos lo ponemos sobre nosotros mismos.

¿Por qué es importante la asertividad?

Hemos mencionado que para que la comunicación sea una herramienta efectiva tiene que ser asertiva. ¿Por qué? Porque es una comunicación respetuosa y que no se deja llevar por la necesidad de complacer a los demás, lo que puede crear mejorar la comunicación desagradables como la apatía, la falta de motivación o la sensación de estar por debajo de los demás.

En los entornos sociales, ya sean personales o laborales, es importante trabajar la asertividad para que las relaciones sean fluidas y agradables, sin roles de dominante ni dominado. Es fundamental crear un clima de confianza en familia, entre amigos o entre compañeros de trabajo en el que todas las opiniones cuenten y sean valoradas, se puedan debatir las iniciativas y se puedan exigir los derechos propios sin miedo a ser juzgados o castigados.

Cuando se es asertivo o se trabaja para comunicar de forma asertiva se consigue además un beneficio personal mayor. Aleja los rencores, se comparten las frustraciones y se disfruta de la sensación de luchar por los derechos de uno mismo.

Con la asertividad se consigue además tener una mente abierta hacia el resto de las personas, aprender a no juzgarlas sino a aceptar sus opiniones y consejos, y aceptarlos cuando pueden ser beneficiosos para ti, y eliminarlos cuando no te convencen sin herir los sentimientos de la otra persona que los está compartiendo contigo.

Consejos para lograr una comunicación asertiva

En un entorno laboral, se puede fomentar esta comunicación mediante team building, juegos de rol que ayudan a empatizar o juegos de scape room, por ejemplo. En el entorno familiar mediante juegos en familia donde la base sea la confianza mutua o reuniones familiares. Se trata de trabajar la comunicación y la confianza entre los integrantes de un grupo.

Aunque algunas personas tienen una actitud asertiva de naturaleza, no es una habilidad con la que todas cuentan. Pero no te preocupes, porque se puede trabajar y puedes desarrollar estas características.

Antes de confiar en el resto de las personas, lo más importante es que tú confíes en ti mismo y sepas comunicarte contigo, con tus necesidades y tus valores. La comunicación interna y el autoconocimiento son fundamentales para poder ejercer una comunicación asertiva.

Cuando conoces qué quieres en cada momento, conoces tus límites y sabes reconocer las emociones que te produce una situación concreta, puedes expresarlas al resto y hacer que estos las valoren. Parece evidente, pero a veces podemos pensar que queremos algo cuando realmente nos lo han impuesto.

Es por esto que una de las claves para desarrollar una comunicación asertiva es la de desaprender algunas limitaciones que nacen de creencias incorrectas que no nos permiten expresarnos. Como siempre, la comunicación es bidireccional por eso es importante que tanto nosotros como la persona a la que nos dirigimos seamos asertivos y empáticos.

Ya hemos visto los primeros pasos para empezar a practicar una comunicación asertiva, que termina convirtiéndose en una personalidad, una forma de vida y hasta una filosofía. Estos son algunos otros consejos para seguir trabajando en ello:

  • Aprende a marcar límites claros, sin dejar que otras personas invadan tus valores o tu espacio. Son unas reglas personales que guían a nuestro entorno a la hora de saber establecer una relación con nosotros.
  • Sé consciente de tus propios problemas, no pienses que nadie los va a solucionar por ti. Asumir tus responsabilidades implica que confías en que las puedes completar y cuando hay algo en tu vida que no te gusta, es bueno que tengas la iniciativa de cambiarlo.
  • Expresa tus deseos, necesidades y sentimientos. No esperes a que nadie entienda con indirectas lo que necesitas y deseas, porque si no lo hace te decepcionará. No pretendas nada y no creas que algo está claro sin necesidad de decirlo, exprésalo de buenas maneras. Estas acciones te llevarán además a estar satisfecho contigo mismo.
  • No pienses que eres responsable de cómo se sienten el resto de personas. Esto no quiere decir, ni mucho menos, que seas antipático, o que tengas que aplicar tu voluntad para dirigir su comportamiento, pero que tampoco dejes que estas voluntades sean más importantes que las tuyas.
  • Toma en consideración que esta actitud te traerá consecuencias, porque no todo el mundo practica una comunicación asertiva. Abraza esas consecuencias y utilízalas seguir aprendiendo que es contraproducente tener ciertos comportamientos.

La asertividad te permite deshacerte de responsabilidades que no te pertenecen, de cargas emocionales que provienen de situaciones en las que no has podido decir qué necesitabas o querías, y de frustraciones por no conseguir respetar tus propios valores y límites.

La comunicación asertiva permite que las ideas entre las personas dentro de un mismo grupo fluyan de forma natural y que las relaciones estén exentas de emociones desagradables que pueden condicionar la productividad